El cultivo de maíz puede sufrir pérdidas significativas debido a los daños causados por la plaga Dalbulus maidis. En la Argentina, la explosión poblacional de la chicharrita del maíz ha generado la epifitia más importante de las últimas décadas, con pérdidas que alcanzaron hasta el 80% del rendimiento del cultivo, según regiones. En la actualidad, la plaga constituye una de las mayores amenazas para el cultivo en América Latina, ya que transmite al menos cuatro patógenos, dos mollicutes: Spiroplasma kunkelii y Maize bushy stunt phytoplasma, y dos virus: Maize rayado fino virus y Maize striate mosaic virus, que pueden encontrarse en infecciones simples o mixtas.